Zigbee

red inalámbrica de bajo consumo para aparatos del hogar

Por Yapci Bello ·

Sistema de comunicación inalámbrica para dispositivos domésticos que gastan muy poca energía. Los aparatos se retransmiten la señal entre ellos, así que la cobertura crece a medida que se añaden enchufes o bombillas.

Qué es Zigbee y quién está detrás

Zigbee es un estándar de comunicación inalámbrica pensado para aparatos domésticos de muy bajo consumo. Lo mantiene la Connectivity Standards Alliance (CSA), la misma organización que impulsa Matter, y lleva años siendo la radio más habitual en sensores, bombillas, enchufes y mandos de domótica.

La idea de partida no es la velocidad, es lo contrario: mover muy pocos datos gastando lo mínimo. Un sensor de puerta manda un mensaje diminuto —«abierta»— y se vuelve a dormir. Ese perfil de uso es el que permite que un aparato con una pila de botón aguante temporadas largas, algo impensable si fuera por wifi.

Zigbee trabaja en la banda de 2,4 GHz, y ahí está su mayor virtud y su mayor problema, que vemos más abajo.

La malla: el detalle que lo cambia todo

Lo que distingue a Zigbee de una red normal es que no todos los aparatos hablan directamente con el punto central. La red es una malla:

  • El coordinador es la pieza central, normalmente una antena USB o una pasarela conectada a tu sistema de domótica. Solo hay uno.
  • Los enrutadores son los aparatos que están enchufados a la corriente: bombillas, enchufes, relés. Además de su función, retransmiten los mensajes de otros.
  • Los dispositivos finales son los que van con pila. No repiten nada: duermen casi todo el tiempo y solo despiertan para hablar.

La consecuencia práctica es bonita: cuantos más aparatos enchufados añades, mejor funciona la red. Un sensor que está lejos del coordinador no necesita llegar hasta él; le basta con alcanzar el enchufe del pasillo, que pasa el mensaje al siguiente. Y si un salto se cae, la malla busca otro camino sola.

También explica el fallo más típico: una instalación de puro sensor con pila y ningún aparato enchufado en medio no tiene malla ninguna. Es una estrella con alcance corto, y se nota.

El choque con el wifi

Zigbee usa 2,4 GHz. El wifi doméstico también. Y el bluetooth. Y el microondas. Todo eso comparte el mismo espacio radioeléctrico, así que pueden pisarse.

Esto no es un fallo de diseño: 2,4 GHz es una banda libre y por eso los aparatos son baratos y compatibles en todo el mundo. Pero significa que la convivencia hay que gestionarla. Zigbee divide la banda en canales, y el wifi también; solapar el canal de tu red Zigbee con el canal que está usando tu router es la receta segura para tener sensores que responden «casi siempre».

Cuando alguien me dice que su instalación va rara, esta es la primera comprobación que hago, antes que ninguna otra.

Cómo lo tengo montado

En mi casa la parte Zigbee la lleva una antena coordinadora conectada al mismo equipo que Home Assistant, y todo lo que llega por ahí se traduce a mensajes MQTT. Así el resto de la instalación no necesita saber por qué radio ha viajado cada dato.

Tres decisiones que tomé y por qué:

La antena, con cable alargador y lejos del equipo. Este es el consejo que más veces he repetido y el que más resultados da. Un coordinador pinchado directamente al lado de un disco duro o de un puerto USB rápido recibe interferencias del propio equipo. Separarlo un palmo con un alargador arregla instalaciones enteras que parecían tener un problema grave.

Elegir canal mirando primero el wifi. Ajusté el canal de la red Zigbee para que no se solapara con el de mi router. No es algo que haya que tocar después: se decide una vez, al principio, porque cambiarlo con la red ya montada obliga a volver a emparejar cosas.

Sembrar enchufes enchufados a propósito. Puse dispositivos con corriente en los puntos intermedios de la casa aunque no los necesitara por su función, solo para que hicieran de repetidores. Los sensores lejanos dejaron de fallar.

Lo que aprendí a base de fallos: la red no se reorganiza al instante. Tras mover un aparato o añadir repetidores, la malla tarda en recolocar las rutas. Es fácil dar por rota una instalación que solo necesitaba tiempo y un par de reinicios ordenados.

Por qué le importa a quien vive en la casa

Porque las pilas duran. Una casa con veinte sensores por wifi es una casa donde siempre hay una pila que cambiar. Con Zigbee ese mantenimiento baja a algo que se hace una vez y se olvida durante mucho tiempo.

Porque no depende de internet. La red Zigbee vive entera dentro de tu casa: el coordinador y los aparatos se hablan directamente, sin pasar por ningún servidor. Combinado con un sistema que trabaje en local, tienes una instalación que sigue respondiendo con la fibra caída.

Porque no satura tu wifi. Cada aparato de wifi es un cliente más en el router. Sacar treinta sensores de esa red y llevarlos a una radio propia mejora la casa entera, incluida la parte que no tiene nada que ver con la domótica.

En un local o una oficina hay un motivo añadido: los sensores Zigbee son lo bastante baratos y autónomos como para instrumentar cosas que de otro modo nadie mediría —una cámara frigorífica, la puerta de un almacén, la temperatura de una sala— sin tirar cable ni depender del wifi de los clientes.

Errores frecuentes

Pinchar el coordinador directamente en el equipo. Es la causa número uno de las instalaciones inestables. Un alargador USB corto y separarlo de discos, puertos rápidos y fuentes de alimentación resuelve más problemas que cualquier otra cosa.

Montar una red solo de aparatos con pila. Sin dispositivos enchufados no hay repetidores, y sin repetidores no hay malla. La cobertura se queda en lo que alcance el coordinador solo.

No mirar el canal del wifi. Solapar ambos es garantía de mensajes perdidos, y el síntoma es traicionero: no falla siempre, falla a ratos, que es mucho más difícil de diagnosticar.

Emparejar los aparatos en la mesa y luego llevarlos a su sitio. Al emparejar, el dispositivo elige su ruta. Si lo emparejas junto al coordinador y después lo pones a quince metros, arrastra una ruta que ya no existe. Mejor emparejarlo donde va a quedarse.

Dar por hecho que todo lo que dice «Zigbee» encaja igual. El estándar es común, pero hay fabricantes que añaden comportamientos propios. Antes de comprar en cantidad conviene comprobar que ese modelo concreto está soportado por el sistema que vas a usar.

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