autoconsumo

gastar en casa la electricidad que produces

Por Yapci Bello ·

Consumir directamente la electricidad que generan tus propias placas solares, en lugar de comprarla a la comercializadora. Cuanta más se aprovecha en el momento en que se produce, más rápido se amortiza la instalación.

Qué significa exactamente

Autoconsumo es gastar en tu propia casa la electricidad que produce tu propia instalación, normalmente unas placas fotovoltaicas en el tejado. Suena obvio, pero la palabra esconde una distinción que lo cambia todo: una placa no «te da» electricidad, te da electricidad en un momento concreto. A las dos de la tarde de un día despejado te sobra; a las nueve de la noche no tienes nada. El autoconsumo no es cuánto produces, es cuánto de lo que produces coincide con lo que estás gastando.

Esa coincidencia tiene nombre en las hojas de cálculo de las empresas instaladoras —tasa de autoconsumo— y es la variable que decide si una instalación es un buen negocio o un adorno caro. Dos casas idénticas con las mismas placas pueden tener resultados completamente distintos según a qué hora ponen la lavadora.

Cómo funciona el circuito, sin misterio

La instalación se conecta a tu cuadro eléctrico, no a un depósito. Lo que pasa en cada instante es sencillo:

  1. Las placas producen corriente continua y un inversor la convierte en corriente alterna, la que usan tus enchufes.
  2. Esa electricidad va directamente a lo que tengas encendido en ese momento. Tiene prioridad sobre la de la red por pura física: es la fuente más cercana.
  3. Si produces menos de lo que gastas, la diferencia la sigues comprando a la comercializadora, como siempre.
  4. Si produces más, lo que sobra sale hacia la red. Eso es el excedente solar, y tiene sus propias reglas.

Aquí es donde entra la norma. En España el marco vigente es el Real Decreto 244/2019, que regula las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo. Dos cosas conviene tener claras:

  • El cargo por autoconsumo del Real Decreto 900/2015, aquello que la prensa bautizó como «impuesto al sol», lo suprimió antes el Real Decreto-ley 15/2018, de 5 de octubre, que reconoció el derecho a autoconsumir sin cargos. El RD 244/2019 desarrolló después ese marco. Producir para ti mismo no se penaliza.
  • El RD 244/2019 creó la compensación simplificada de excedentes: lo que viertes se descuenta en la factura, pero con un tope que mucha gente descubre tarde — la compensación nunca puede superar el importe de la energía que has consumido en ese periodo de facturación. No genera saldo a cobrar ni se acumula para el mes siguiente.

Traducido: la red no es una batería. Es un sumidero que te devuelve una parte del valor, y solo hasta donde llega tu propia factura.

Cómo lo tengo montado en casa

Vivo en Tenerife, y el detalle geográfico no es anecdótico: Canarias es un sistema eléctrico aislado. No hay una interconexión gruesa con la península que reparta y amortigüe. Eso hace que aquí generar en el punto de consumo tenga un sentido que va más allá de la factura personal.

Mi instalación no es grande y no me obsesioné con ponerle más paneles. Me obsesioné con lo otro: mover el consumo a la franja en la que hay sol. Ahí es donde la domótica deja de ser un juguete y se convierte en la pieza que rentabiliza el resto.

Lo que tengo funcionando, en orden de utilidad real:

  • Medición en el cuadro. Un medidor de consumo y producción que publica los datos a mi servidor de domótica cada pocos segundos. Sin medir, todo lo demás son suposiciones. Corre en local, en un aparato de mi casa, sin depender de la nube de nadie.
  • Automatizaciones por umbral, no por hora. Nada de «enciende el termo a las 13:00». La regla es: si llevo X minutos con producción sobrante por encima de cierto nivel, arranca la carga. Si la producción cae, se para. El cielo de Tenerife tiene nubes de paso y una regla horaria seca las falla a diario.
  • Un orden de prioridades. Primero el termo eléctrico, que es el acumulador más barato que existe: convierte sobrante en agua caliente que usaré por la noche. Después la lavadora y el lavavajillas, con arranque diferido. La climatización, cuando toca, también entra en horas de sol.
  • Aviso, no automatismo, para lo que no puedo controlar. Si hay que planchar o usar el horno, prefiero un aviso al móvil de que es buen momento antes que un sistema que decida por las personas que viven aquí.

Lo que he aprendido midiendo, y no leyendo: la ganancia grande no vino de producir más, vino de dejar de comprar de noche lo que podía haber hecho de día.

Por qué le importa

A la factura, porque cada kilovatio hora que consumes de tus placas es un kilovatio hora que no compras al precio de la tarifa, impuestos incluidos. Y ese ahorro es siempre mayor que lo que te compensan por verterlo. Por eso la frase que repito: autoconsumir vale más que exportar, siempre.

A la independencia de quien vive en la casa, que es la parte que no sale en los folletos. Tener producción propia, medición propia y control propio significa que las decisiones sobre tu energía se toman en tu casa. Si mañana una empresa cambia su aplicación, cierra un servicio o sube una suscripción, tu instalación sigue haciendo lo mismo. Esa es la razón por la que todo lo mío está montado sobre software de código abierto y funcionando en local: la inversión es de veinte años, y no quiero que dependa de que una startup siga existiendo dentro de tres.

Errores frecuentes

Dimensionar por el tejado en vez de por el consumo. Llenar la cubierta de paneles «ya que estamos» produce mucho sobrante que se compensa a precio bajo y que además choca contra el tope legal de la compensación. La pregunta buena no es cuánto cabe, es cuánto puedo gastar mientras haya sol.

Creer que la red te guarda la energía. No hay hucha. Lo que viertes se compensa dentro del periodo de facturación y con el límite de lo que has consumido; el sobrante que pase de ahí no se arrastra al mes siguiente. Un verano espectacular no paga el invierno.

Instalar y no medir. Es el fallo más caro y el más común. Sin datos de producción y consumo en tiempo real no sabes cuánto estás aprovechando de verdad, no puedes ajustar nada y no detectas averías: una cadena de paneles puede llevar meses caída y la factura solo dice que ese mes gastaste algo más.

Comprar aparatos que solo hablan con su propia nube. El inversor o el enchufe medidor que exige la aplicación del fabricante para darte un dato te deja fuera el día que ese servidor se apaga, y te impide automatizar con el resto de la casa. Busca siempre un protocolo local abierto antes de pagar.

Automatizar sin margen de seguridad. Encender y apagar una carga cada vez que pasa una nube castiga los equipos. Toda regla necesita histéresis: un umbral para arrancar, otro más bajo para parar, y un tiempo mínimo de funcionamiento.

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