palabras clave negativas

búsquedas en las que no quieres aparecer

Por Yapci Bello ·

Lista de términos que impiden que tu anuncio se muestre cuando alguien los busca: «gratis», «curso», «empleo». Es la forma más rápida de dejar de pagar clics que nunca van a acabar en cliente.

Para qué sirven

Las palabras clave que contratas le dicen a Google cuándo mostrar tu anuncio. Las negativas le dicen cuándo no hacerlo. Son una lista de términos que, si aparecen en la búsqueda de la persona, bloquean la aparición del anuncio.

La necesidad viene de cómo funcionan las concordancias. Salvo que uses concordancia exacta —y aun así—, tu anuncio no se muestra solo para lo que escribiste: se muestra para búsquedas que el sistema considera relacionadas. En el caso de la concordancia amplia, «relacionadas» puede estirarse bastante. Sin una lista de negativas, acabas pagando clics de gente que buscaba otra cosa.

Los casos clásicos, que valen para casi cualquier negocio de servicios:

  • «gratis», «gratuito»: quien busca eso no va a contratar.
  • «curso», «cómo hacer», «tutorial», «plantilla»: busca aprender a hacerlo, no que se lo hagan.
  • «empleo», «trabajo», «sueldo», «vacantes»: busca trabajo en tu sector.
  • «opiniones sobre [competencia]», nombres de competidores: salvo que compitas por marca a propósito.
  • «segunda mano», «barato» si tu propuesta no es esa.

Concordancias y niveles

Las negativas tienen sus propias concordancias, y funcionan al revés de lo que la mayoría espera: son más literales que las positivas y no incluyen variantes cercanas. Si añades «zapato» en negativo, «zapatos» en plural puede seguir mostrando el anuncio. Hay que pensar en singular y plural, y en los errores ortográficos habituales.

  • Amplia negativa: bloquea si la búsqueda contiene todas las palabras, en cualquier orden.
  • Frase negativa: bloquea si contiene esa secuencia exacta de palabras.
  • Exacta negativa: bloquea solo si la búsqueda es exactamente ese término.

Y se pueden aplicar en tres sitios: a nivel de grupo de anuncios, de campaña o mediante listas compartidas que se asignan a varias campañas a la vez. Las listas compartidas son lo que hace esto sostenible: una lista de exclusiones genéricas —empleo, formación, gratis— se mantiene en un único punto y se aplica a toda la cuenta.

Cómo las trabajo

El origen de las negativas no es una lluvia de ideas: es el informe de términos de búsqueda, que muestra lo que la gente tecleó de verdad. Mi rutina en cuentas activas es abrirlo cada semana durante el primer mes y luego cada dos o tres semanas, ordenado por coste descendente. Lo caro primero.

De ahí salen dos listas. Una de exclusiones, con todo lo que ha gastado sin posibilidad de acabar en cliente. Y otra que suele olvidarse: los términos que sí funcionan y que conviene añadir como palabra clave propia, con su grupo y su anuncio, para subirles el nivel de calidad. El mismo informe sirve para las dos cosas.

Hay un tipo de negativa que uso mucho y que la gente descubre tarde: las negativas de segmentación entre campañas. Si tienes una campaña de marca y otra genérica, añadir tu propia marca como negativa en la genérica evita que compitan entre ellas y que pagues por tráfico de marca al precio del tráfico genérico.

En negocios locales, el filtro geográfico también se hace con negativas. Es habitual que una parte del gasto venga de búsquedas que mencionan otras ciudades: la segmentación por ubicación no lo frena, porque quien busca desde aquí puede escribir el nombre de otra ciudad. Excluir esos nombres es lo que corta el desangre.

Por qué le importa a un negocio

Porque es la optimización con mejor relación entre esfuerzo y resultado que existe en una cuenta de Google Ads. No requiere rehacer nada, no requiere más presupuesto y el efecto se ve la misma semana: el dinero que se iba en clics imposibles se queda dentro para las búsquedas que sí pueden acabar en cliente.

Con presupuestos pequeños, además, es la diferencia entre existir y no existir. Pongamos 400 € al mes: si un tercio se va en curiosos, no compites con 400 €, compites con unos 265 € y encima con peor rendimiento aparente.

Hay un efecto secundario que también cuenta: al dejar de mostrarte en búsquedas irrelevantes, tu CTR mejora, y con él el nivel de calidad de las palabras clave que sí importan. Menos gasto y clics más baratos, por la misma acción.

Errores frecuentes

Ponerlas una vez y olvidarse. Las búsquedas cambian con las temporadas, las noticias y las modas. Una lista montada al arrancar la campaña deja de cubrir a los tres meses. Sin revisión periódica del informe de términos, el gasto inútil vuelve a filtrarse.

Excluir de más y estrangular la campaña. El entusiasmo con las negativas amplias mata volumen. Bloquear «barato» parece razonable hasta que descubres que alguien buscaba «reforma barata baño» y era un presupuesto real. Cada exclusión debería responder a un término que ha gastado dinero, no a una intuición.

Añadir en negativo una palabra que también está en tus positivas. Si la misma palabra está contratada y excluida, gana siempre la negativa: la palabra clave deja de mostrarse y aparece marcada como bloqueada. Es la causa más común de «mi anuncio no sale y no sé por qué».

Aplicarlas en el nivel equivocado. Añadir en el grupo lo que debía ir en la campaña obliga a repetir el trabajo en cada grupo nuevo. Lo genérico va en lista compartida; en el grupo solo lo que separa un grupo de otro.

Olvidar los plurales y las faltas de ortografía. Las negativas no incluyen variantes cercanas. «Currículum», «curriculum» y «curriculo» son tres términos distintos para el sistema, y la búsqueda que se te cuela siempre es la que no pusiste.

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